Una ciclista sin bicicleta

Una ciclista sin bicicleta es como una playa sin mar.

Sí, esta es una historia sad.

Desde mi último accidente no he podido recuperar mi bicicleta. La bici que tenía quedó totalmente destruida y no puedo comprar una por ahora y es en estos momento que te das cuenta lo mal que está la ciudad, me he visto obligada en tomar transporte público para movilizarme, cosa que hace tiempo no hacía, y cuando dejas de transportarte en bus o custer o combi y de pronto te ves en la obligación de volver a hacerlo, te das cuenta que nuestros sistema de transporte público es terrible: los buses pasan cuando se les da la gana, no hay un horario específico, casi tienes que tener suerte que justo llegando al paradero esté el carro que debes tomar, cosa que pasa muy poco, y si no cuentas con esa suerte, toca esperar por largo rato a que pase el siguiente. Y si llega el dichoso carro, no importa la hora, probablemente esté atiborrado de gente, parece que vivimos en una hora punto constante. El bus será conducido por un chofer que parece que estuviera en un rally o que no aprendió bien cómo usar los frenos y el embrague y te dará sacudones cada vez que pare o empiece marcha. Y el tráfico, ya no hace falta decirlo, es terrible en nuestra ciudad colapsada. Estamos viviendo una crisis automovilística tremenda y las autoridades no hacen más que aprovechar el mundial para pasar desapercibidos (sí, el Perú logró entrar al mundial y a todos nos alegra –a mí también que me encanta el fútbol- pero no es motivo para desatender otras cosas).

Tuve que hacer unos trayectos de casa a la universidad, son más o menos 7 km, si mis cálculos no fallan (me da pereza entrar al google a corroborar), trayecto que lo suelo hacer en 45 minutos; en bus, en 1 hora y media. Imagina el tiempo y la paciencia que uno pierde. Bueno, por lo menos es tiempo que se puede emplear en otras actividades, como en mi caso escuchar podcast, no soy de las personas que leen en los buses porque me mareo (sí, es cierto).

Otro trayecto en moverme a un distrito cercano para visitar a alguien o hacer algún trabajo, normalmente hago ese trayecto en 30 minutos en bici, sin prisa y con tiempo para tomar una que otra foto; en bus, en 1 hora o en 40 minutos si el tráfico lo permite.

 

Un despertar

Estar sin bici me ha re-abierto los ojos, veo el caos de mi ciudad, veo las pistas llenas de autos, veo los buses repletos, veo una fila interminable de gente esperando en el paradero, veo la amargura de los ciudadanos por el estrés que todo esto provoca, siento la agresividad del chofer al manejar. Realmente la calidad de vida mengua mucho en este punto.

Parece un tema de nunca acabar, parece un problema difícil de resolver, pero creo que hace falta mucha voluntad política, mientras los políticos siguen discutiendo sobre qué consorcio es mejor, que en la gestión de tal se hizo mejor o peor, Lima sigue ensimismada en el caos vehicular y ambiental… Porque sí, nuestro aire cada vez es menos puro con tanto smog, tanto CO2 que sale de los autos, de la fricción del caucho sobre la pista. Es terrible y no hacemos nada… Bueno, sí se hace, pero hace falta hacer más, que los que queremos una mejor ciudad seamos escuchados y tomados en cuenta.

 

Ser una ciclista sin bici de alguna manera te quita la ilusión y hasta las ganas de salir de casa sabiendo lo que te espera allá afuera.

Ser una ciclista sin bici te da más ganas de luchar por una mejor ciudad, sustentable y para las personas.

Estoy pensando cuál será mi próxima bici: una fixie Pure Fix o una de ruta Trek. Iremos ahorrando para ello, por lo pronto creo que adquiriré una de segunda para no tener que tomar más buses.

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