Silencio para una buena salud

Creo que el día de la semana que más me gusta es el domingo. Y es que su quietud tiene un encanto casi indescriptible, el silencio es casi una constante, lo cual se agradece en una ciudad tan ruidosa como Lima (y sobretodo si se vive en plena avenida).

Para muchos, al igual que yo, también les agrada los domingos, son los días que uno usa para el descanso de verdad, eso de levantarse tarde, levantarse cuando el cuerpo pide, comer algo rico, pasársela en la cama o salir a dar una caminata o ir al Ciclodía, ver una película o serie o leer… En fin, el domingo es sin duda el día rey para el descanso.

Sea si tienes un trabajo de oficina o trabajas por horas o trabajas desde casa, el domingo es el día para recargar energías y así empezar bien la semana. Y eso se nota porque afuera hay, increíblemente, silencio. No se escuchan los famosos claxon de los autos, no se escuchan los defectuosos tubos de escape de los buses o chirrido de las motos acelerando. Se puede escuchar el canto de los pájaros… Naturaleza pura en medio de la ciudad.

El silencio tiene un efecto muy positivo para la salud según numerosos estudios, pero no quiero hablar de estudios científicos, hablemos de cosas tangibles, algo que todos hemos experimentado alguna vez… El silencio renueva, el silencio acalla el estrés, en el silencio uno puede pensar mejor o –mejor- no pensar.

El silencio es un bien que poco apoco hemos ido perdiendo. Hoy por hoy vivimos en una ciudad sumamente ruidosa (y ya sabemos que el ruido puede traer consecuencias perjudiciales para la salud). El ruido es parte de la contaminación ambiental y es una de las causas de muchas enfermedades que enfrenta el mundo moderno, además de la contaminación del aire y demás. Lima es sin duda una ciudad muy contaminada a nivel sonoro y eso lo vivimos todos los días (y que incrementa en las horas punta). No basta con salir de casa para darse cuenta de ello, también tenemos mucho ruido dentro de nosotros, que en este mundo acelerado no paramos de pensar.

Y eso es lo que falta: parar. Pararnos y enfrentarnos al silencio. Tu cuerpo, tu mente, te lo agradecerán. A veces está bien simplemente dejar de pensar en lo que se tiene que hacer, en las tareas pendientes, en los planes, tratando de encontrar explicaciones en cosas que ya pasaron. Simplemente parar y apreciar.

Si alguna vez has ido al Ciclodía, verás una avenida Arequipa como nunca, silenciosa, amplia, te darás cuenta de detalles que quizá no te hayas percatado aunque pases por ahí todos los días. Si alguna vez has ido al malecón en domingo, verás lo bonito que puede ser apreciar el mar que tenemos (por más feo y contaminado que esté), sentirás una conexión con la naturaleza que te envuelve (por poca vegetación que tengamos gracias a los políticos)… Te recomiendo salir un domingo y darte cuenta de lo bonito que puede ser ir lento y sólo apreciar sin expectativa.

 

¿Y esto qué tiene que ver con la bicicleta?

Simple: la bicicleta es un medio de transporte silencioso.

¿Cuántas veces hemos tenido que tocar timbre o decir “permiso” cuando pasamos cerca de alguien? Y es que casi si se nos escucha. ¿Se imaginan lo silencioso que sería la ciudad si más personas se movilizaran en bici que en auto?

Ok, es una utopía en nuestra ciudad, pero en palabras del Chicharito “imaginemos cosas chingonas”. 😛

Además de ser silencioso, tiene cero emisiones de CO2, así que también contribuye a una mejor calidad de aire.

¿Recuerdan el día del último CENSO? Muchos periódicos indicaron que fue el día en que tuvimos el mejor aire en muchos años… ¿Y por qué fue? Porque como estábamos impedidos de salir, no había gente, no había autos, la ciudad parecía un pueblo fantasma de película. Y sí, ese día fue un día muy bonito, de mucho silencio y mucha salud. 🙂

 

PD: La foto es del último censo desde mi ventana. Ciudad desierta. Aire limpio. Silencio. 🙂

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2 respuestas a “Silencio para una buena salud”

  1. Excelente. Y sí, es bonito eso de ir en contra: trabajar cuando la gente descansa y descansar cuando la gente está trabajando. Saludos. 😉

  2. saludos, llegué de casualidad a tu blog, a diferencia tuya a mi me gusta trabajar los domingos y es por los mismo motivos que a ti te gusta descansar.. poca gente en el trabajo.
    Suerte con los pedales amiga

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