No te compres una bici

He sobrevivido a dos atropellos… Pensarán que lo hago a propósito, jaja; pero no, creo que he tenido muy mala suerte, pero muy buenos reflejos, porque además de unas heridas leves y moretones, no me ha pasado nada más.

“No te compres una bici”, “deja ya de manejar bici”, “Lima no es una ciudad para ciclistas”… cuántas de estas frases habré escuchado, las he escuchado ya muchísimas veces, si me dieran 1 sol cada vez que alguien me dice alguna de estas frases a estas alturas ya sería millonaria.

En el último atropello que tuve, mi bicicleta quedó totalmente destruida e inservible, ni siquiera para repararla, hay que cambiarle todos los componentes. Eso pasa también por haber comprado una bicicleta de gama baja… Más allá de eso, yo insisto. Insisto en volver a comprar una bici (cuando pueda), insisto en volver a manejar por esta ciudad caótica e insisto en seguir luchando para que esta ciudad sea más amable.

Hoy más que nunca quiero involucrarme más en esta lucha, que no es una lucha ciclista, es una lucha por una ciudad más amigable para la gente.

 

No te compres una bici

Una frase de las personas que más me quieren y que puede doler. Es como de esas veces que les cuentas a tus amigos más cercanos que quieres renunciar a tu empresa para iniciar un negocio y encuentras pura negatividad… Con el tiempo he aprendido que esas personas no lo hacen de malos, ni porque quieren que te vaya mal, lo hacen para cuidarte y porque se preocupan por ti. Con el tiempo aprendí que las personas viven rodeados de su forma de confort y quieren que tú también vivas ahí porque es donde residen las cosas seguras y conocidas; pero es fuera de la zona de confort donde pasan las cosas increíbles. Y yo quiero creer que fuera de la zona de confort (no manejar bicicleta) está la zona de las posibilidades: una ciudad más libre, más segura, más amigable con las personas.

¿Te imaginas una ciudad donde no tengas miedo si tus hijos salen a montar bicicleta? ¿Te imaginas una ciudad donde no tengas tú que darle pase a los carros aun cuando la luz está a tu favor? ¿Te imaginas una ciudad donde los choferes respetaran los límites de velocidad y las señales de tránsito? Podría seguir y seguir haciendo este tipo de preguntas, pero creo que ya se entendió el punto.

Y el punto es que merecemos una ciudad para nosotros.

No culpo a mis amigos ni familia por darme esta “recomendación”, sé que lo hacen porque les da miedo que algo me pueda pasar y eso es lindo hasta cierto punto; pero más lindo sería si me apoyaran en esta lucha y se unieran conmigo a reclamar por una reforma que nos dé seguridad a todos, porque no sólo los ciclistas somos vulnerables, todas las personas lo somos.

 

Pasará un tiempo hasta que pueda volver a comprar una bici, pero ya me entusiasma la idea de ahorrar para mi próxima adquisición y ya estoy pensando qué tipo de bici quiero. 🙂

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