Mi primera clase de cycling indoor

Este post deberá ser divido en dos partes, el lado del alumno y el lado del profesor, porque he estado en ambos. Y si eres de los ciclistas que tiene algún tipo de prejuicio sobre este deporte en gimnasio, quizás pueda hacerte cambiar de opinión, ya que yo también lo he tenido. 🙂

 

El lado del alumno

Recuerdo la primera vez que entré a una clase de cycling indoor. Fue una revelación porque a veces uno como ciclista se resiste a la idea de subirse a una bici estacionaria. Yo era de esas personas que no le encontraba sentido a pedalear sin ir a ningún lado… Pero me equivoqué. Me subí a la bici. Me compenetré mucho con la clase. Y magia… Me sorprendió cómo se puede hacer una buena ruta en una bicicleta de gimnasio. Convengamos que gran parte del trabajo debe hacerlo el profesor. Si el instructor es bueno puede hacerte sentir casi las mismas sensaciones que se siente en la ruta.

Descubrí este mundo por medio de un amigo que me recomendó como psicóloga en el instituto que quería formar instructores de cycling indoor. Me reuní con la persona que tenía esa visión del instituto y me encantó su idea y el modo que quería revalorizar este deporte. Así que acepté el trabajo. Durante el tiempo que estuve ahí como psicóloga empecé a ver las clases, hasta que me animé a pedalear una.

Mi primera clase de cycling indoor fue tan buena que todos los prejuicios que tenía de ello se esfumaron… Incluso decidí certificarme como instructora.

 

El lado del instructor

Finalmente me certifiqué como instructora de cycling indoor, pero no fue sino hasta mucho tiempo después que tuve mi primera clase, por reemplazo de un amigo que por lesión no podía asistir a su clase. Hacía unos meses que había subido al Morro Solar por primera vez, así que mi clase de indoor fue sobre ello, quise simular esa subida. Y a los alumnos les encantó. Pienso que es más fácil ser instructor de indoor cuando se es ciclista porque tienes la inspiración de la ruta y sólo debes transmitir todo eso en la clase, acompañado de una buena música, tienes las de ganar.

Lo que me gusta de ser instructora es que puedes llevar a la gente que no se anima a salir en bicicleta por la calle a una ruta increíble, aunque sea “imaginaria”. Aquí cuenta mucho la habilidad que tengas para contar una ruta, porque la clase es básicamente eso, de nada sirve que seas muy motivador y que tengas un buen equipo de sonido o buen outfit, si no eres capaz de contar adecuadamente lo que se hará en la clase y llevar al alumno como si estuvieran efectivamente en la ruta, sólo será uno pedaleando sin objetivo.

 

Así que si eres instructor, anímate a salir a la calle con la bici, ahí está tu inspiración… Aunque muchos instructores no saben manejar bicicleta, si eres uno de ellos, puedes inspirarte en otros ciclistas u otros instructores. Y si eres ciclista, este es un modo divertido de convertir tu pasión en un trabajo.

 

PD: Sé que no es mi mejor foto, pero es la única que tengo, jeje.

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