MÁS DE UN AÑO EN PIÑÓN FIJO: MI EXPERIENCIA

Como el 2020 fue un año muy extraño, olvidé hacer este post, pues me hubiese gustado contar mi experiencia a 1 año de haber cambiado al piñón fijo; pero nunca es tarde, así que voy a contar mi experiencia a más de un año de haberme pasado a una fixie.

 

¿Por qué me cambié al piñón fijo?

Siempre me han gustado las bicicletas estilo fixies: delgaditas, ligeras, minimalistas. Pienso que se ven estéticamente bonitas. Entonces allá por mediados del 2019, me compré una; antes de ella había tenido una bicicleta de paseo, una plegable y una de montaña, que terminé vendiendo todas para quedarme con la fixie.

 

Después de un tiempo de tenerla, me enteré que existía el piñón fijo, que básicamente es eso, fijar el piñón para que la bicicleta nunca deje de rodar, en teoría se debe frenar con las mismas piernas, es decir sin freno de mano; pero yo la verdad recomiendo tenerlo por precaución, a menos que ya seas todo un pro.

 

Mi curiosidad fue tanta que decidí cambiar mi bici de piñón libre a piñón fijo y la tienda donde la compré me hacía el cambio gratis. Así que lo hice.

 

¿La primera rodada?

Si nunca te has subido a una bici de piñón fijo, te va a resultar súper extraño las primeras veces.

A mí me pasaba que me olvidaba que nunca dejaba de pedalear entonces, ante alguna parada de semáforo o ya cuando me iba a bajar de la bici, no podía sincronizar las piernas para bajar bien. Sí, todo un espectáculo. Y en algún momento me caí porque me quedé enredada en los straps.

Puedo decir que luego de 1 mes me acostumbré totalmente y desde hace más de un año ya no me he vuelto a subir a una bicicleta “normal” con el piñón libre.

 

¿Qué son los straps, son importantes?

Importantísimos. Y más si has decidido sacarle los frenos a la bici, los straps sirven para controlar mejor los pedales, para que no se te resbale el pie y demás.

Si tienes frenos, quizás no sientas mucho la utilidad, pero la verdad es que te permite llevar un pedaleo más consciente. Te vuelves uno con la bici, como simular los pedales automáticos.

 

¿Cosas positivas del piñón fijo?

Diría una en particular y es la velocidad, al no dejar de pedalear la fuerza de tus piernas con ayuda de la física hará que en algún momento sientas que estás volando y sin sentir demasiado esfuerzo (excepto para arrancar, el arranque sí es una jarana, dependiendo de qué relación tenga el tamaño del plato y el piñón).

 

¿Cosas no tan positivas del piñón fijo?

Puede resultar raro y para algunas personas innecesario, no dejar de pedalear podría pensarse que es cansado, pero no lo es para nada. Quizás lo menos positivo sea al momento de las pendientes, al no tener cambios te queda usar mucha fuerza de piernas y técnica para subir… o, en su defecto, bajarse de la bici hasta encontrar más plano. Pero de que se puede subir pendientes sí se puede, con entrenamiento.

 

Y esa es mi experiencia. A estas alturas no sé si regresaré a una bicicleta “normal”, por ahora ando contenta con mi fixie. 🙂

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