Manejar bicicleta como meditación

Si pensamos en meditación probablemente se nos venga a la mente la imagen de un señor calvo sentado en medio de las montañas con las piernas cruzadas, con los ojos cerrados y cantando “om” constantemente… Nada más lejos de la realidad.

Meditar no es otra cosa que el arte de estar presente. Sea de la manera que se haga, la meditación es justamente eso: estar presente, apreciando y observando. Ya si eres de los que se toma la meditación en serio, ésta estará acompañada de una correcta respiración, en lo posible en un ambiente en silencio y en posición de meditación. Sin embargo, todos podemos meditar sin necesitar una técnica muy “sofisticada” a la vista de otros.

Se puede meditar al caminar (sin audífonos), se puede estar meditando al cocinar (sin música), incluso podemos meditar al estar sentados en un parque (sólo observando). Meditación, explicado de manera simple, es apreciar, observar, concentrarse en una sola cosa. Si vas caminando, irás observando el camino, observarás el paisaje a tu alrededor, escucharás los sonidos que te van acompañando, sin juzgar, sin pensar en por qué hubo tal sonido o qué estarán haciendo esas personas, simplemente observando… Eso ya es meditar. Igualmente si cocinas, estarás concentrado en cortar los vegetales, en esperar a que hierva el agua, en poner los ingredientes a su debido momento, sin estar pensando de dónde habrá provenido tal insumo, simplemente estás ahí cocinando. Si te sientas en un parque y te detienes a observar el paisaje, sintiendo el viento en tu rostro, respirando la naturaleza, eso también es meditar.

Como ves, todos podemos meditar sin necesidad de ponernos tan críticos como en el ejemplo del señor calvo. Todos meditamos en algún momento, pasa que no lo sabemos o no nos damos cuenta, pero bueno no entremos tanto en detalle pues es un tema más complejo del que he intentado exponer, así que para términos prácticos dejémoslo así.

 

Ir en bicicleta también es meditar

Con todo lo dicho anteriormente, deducimos que manejar bicicleta también es meditar, es una meditación en movimiento como lo es la práctica de posturas de yoga (por hacer una comparación). Cuando se maneja bicicleta en ánimo de paseo sobretodo, ya que vas lento, sin prisa, apreciando el paisaje, prestando especial atención al camino, casi siempre sin rumbo, sólo dejándote llevar, sintiendo el viento en el rostro, sonreírle a los rayos de sol que se puedan asomar, oler la posible llegada del cambio de estación. Manejar bicicleta en este estado te llena de felicidad, te hace dejar de pensar tanto o no hacerle tanto caso a los pensamiento en todo caso, ni siquiera te detienes a pensar en lo molesto que es el sonido del claxon del carro que te está apurando para que pases, es más hasta le sonríes al chofer… Y eso es porque estás en un estado de meditación. 🙂

Llegas a algún destino momentáneo, te sientas al costado de tu bicicleta y tomas aliento, tomas fuerzas para luego continuar. Aprecias el lugar donde te has sentado, que quizá sea un lugar donde ya te has sentado antes, pero pareciera que tiene algo distinto. Y entonces te encuentras ahí, apreciando, observando, sin expectativa, con una sonrisa en el rostro, agradeciendo… Eso es meditación.

 

PD: La foto es de una salida al parque, yo y mi bicicleta en conversaciones meditativas. 😛

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