Hablemos de ciclismo urbano

Hay muchos tipos de ciclismo, cada persona es libre de elegir cuál le gusta más o cuál se ajusta más a sus necesidades.

Algunas personas, incluso ciclistas (normalmente de competencia), piensan que el ciclismo urbano es un ciclismo recreativo, que uno hace cuando sale de paseo. Efectivamente hay muchos que usan la bicicleta sólo para divertirse, para salir un fin de semana con los amigos o quieren hacer algo de deporte pero suave. A eso se le puede llamar ciclismo recreativo. El ciclismo urbano va más allá.

 

¿Qué es ciclismo urbano?

Ciclismo urbano es un tipo de ciclismo en el cual la bicicleta es vista y usada como el principal medio de transporte dentro de la ciudad.

Los ciclistas urbanos usualmente están comprometidos con la calidad de vida citadina, la cual se ha ido perdiendo poco a poco. No es un misterio que cada vez más nos alejamos de los patrones naturales del ser humano, vivimos en un constante encierro: en la casa, en el carro, en el trabajo… Y eso produce la enfermedad del nuevo milenio: el estrés. Pero este es un tema mucho más amplio.

 

El ciclismo urbano como ejercicio político

En el mes de febrero de este año se llevó a cabo el séptimo foro mundial de la bicicleta, en él se dio a conocer el proyecto Ciclovías x3 donde básicamente se trata de ampliar la red de ciclovías. Eso implica por sobre todo la colaboración de entidades políticas municipales, pero hay una realidad que no podemos dejar de lado, en el Perú la bicicleta es vista como última medida y el último eslabón en la cadena del transporte, entonces hay mucho por hacer. Mientras las autoridades sigan pensando que para resolver nuestro caótico sistema de transporte hay que seguir ampliando pistas, no llegaremos a buen puerto. Estamos viviendo una crisis automovilísitca importante, como lo vivió en su momento otras grandes ciudades que ahora opta por un transporte más sostenible y ve la bicicleta y a los ciclistas como aliados.

Hasta ahora, según lo que sé, sólo las autoridades de las municipalidades de San Borja, San Isidro y Miraflores están apostando por una medida más sustentable y están optando por aplicar una red de bicicletas públicas. El distrito de San Borja fue pionero en esto, que ya lleva algunos años con esta medida, la cual según las palabras del alcalde está funcionando bastante bien, a diferencia de lo que se le había “advertido”, que no iba a haber gente o que las bicicletas iban a ser robadas, hasta ahora nada de eso ha pasado. Hace unos días, la municipalidad de Miraflores dio a conocer su nuevo sistema de bicicletas públicas con una estructura más moderna y ya está operativa para las personas del distrito. En el caso de San Isidro, la implementación aún sigue en coordinaciones, pero se augura como una realidad a corto plazo, en este distrito se ha destinado gran parte de sus pistas a un espacio de ciclovía y se ha implementado varios estacionamientos de bicicletas en lugares de mucha concurrencia.

Lamentablemente sólo son 3 distritos de los muchos otros que existen dentro de Lima, al parecer las demás autoridades aún no se animan o simplemente no le ven la importancia.

Y, claro, tenemos al detractor mayor: el alcalde de Lima. Hay que decirlo, la gestión actual tiene la cabeza llena de bypasses. Lo ideal sería que estas medidas tengan la iniciativa desde esta entidad y se amplíe a los demás distritos, pero no, esta gestión vela por sus propios intereses dejándonos a los ciudadanos lo peor. Está claro que “el mejor alcalde de todos los tiempos” no ama a Lima, pero la gente no lo ve. Y ese es otro problema, la mayoría de personas no se involucra si quiera en su comunidad, solemos tener un pensamiento muy individualista y eso no ayuda al crecimiento sostenible que necesitamos.

Si todos nos involucráramos en pro de la ciudad, quizá la realidad sería otra, quizá las autoridades se pongan realmente a trabajar en lo que necesitamos y quizá tendríamos una mejor calidad de vida.

La mayoría de ciclistas estamos tal vez más atentos porque nos toca la peor parte, somos testigos del estado en que están las calles porque –hay que decirlo- duele cuando pasas por un bache (¿o no?), somos testigos del mal estado de los buses porque todo el humo del tubo de escape se nos cuela en la cara (no olvides usar el buff), sobre todo somos testigos de la agresividad en las calles, cómo los choferes nos gritan o nos tocan el claxon porque aparentemente quieren que volemos o nos salgamos de la pista (pero no, no vayas por la vereda, por favor)… Todo ello aunque insignificante, tal vez, encierra nuestro problema más grande: la corrupción. ¿Cómo es posible que no podamos mantener las pistas en buen estado? ¿Cómo es posible que sigan circulando buses tan viejos pese a que supuestamente debe haber un plan de transporte? ¿Cómo es posible que los ciudadanos nos sigamos tratando así entre nosotros mismos? En esa última pregunta vuelvo a lo que dije al principio, vivimos estresados.

 

Tal vez se me escapen muchos detalles y tal vez todo esto parezca insignificante, pero el ciclismo urbano, además de ser una medida para descongestionar la ciudad y para mantenerte con salud, es un llamado a la acción, de que algo tenemos que hacer ahora antes de que nuestra ciudad se siga yendo al tacho.

 

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