Cuando el cuerpo no da más

¿Quién no ha estado enfermo alguna vez? El cuerpo te pide descanso, pero las obligaciones llaman, hay que ir a trabajar, hay que ordenar la casa, entre otras cosas…

Luego del periodo de enfermedad todo vuelve a la normalidad y puedes hacer las cosas como siempre. Tu cuerpo se siente bien y tú también.

Ahora qué pasa con enfermedades crónicas o enfermedades virales o momentáneas o enfermedades mentales… Bueno, no lo llamemos enfermedad, llamémoslo condición, qué pasa cuando atraviesas una condición de no salud. Tu cuerpo te pide descanso, y sin embargo tal vez sea contraproducente. El deporte en diversas ocasiones puede ser la mejor medicina, varios estudios indican que el deporte puede contribuir a la salud y a la recuperación de alguna enfermedad. Y eso es lo que trataremos hoy, como siempre procurando instruir desde mi experiencia.

 

Mi experiencia

He tenido un periodo de no-salud y el médico me dijo que no había problema en hacer ejercicio (aunque suave). Bueno, como soy una persona muy floja, mi “ejercicio” es hacer yoga y trasladarme en bicicleta por la ciudad. Mi rutina de yoga bajó de hora y media a veinte minutos y fui aumentando el tiempo y las posturas escuchando a mi cuerpo, si es que estaba listo para hacer más. Lo mismo con la bicicleta, me pasó varias veces que me quedaba a medio camino, en esos casos descansaba para luego seguir o volvía a casa y me iba en bus a mi destino.

Un domingo salí en bicicleta en modo paseo, hacía tiempo que no paseaba por la Arequipa en el Ciclodía… Tomé la bicicleta, salí de casa, empecé a pedalear y me quedé en un parque cerca de mi casa, mi cuerpo no podía más y pedía descanso, yo quería seguir, quería llegar hasta la Arequipa y hacerme todo el recorrido, pero no pude, empecé a sentirme mal, así que me detuve en el parque, me senté, saqué el libro que tenía en la mochila y me puse a leer.

 

Mi reflexión

Si no hubiese escuchado a mi cuerpo y le hubiese hecho caso a mi mente obstinada, probablemente habría seguido, total cuántas veces me había sentido mal y no me había pasado nada, pensé. Pero hay momentos en los que necesitamos parar y simplemente hacer lo que en ese momento podemos. Si hubiese seguido lo más probable es que me haya sentido peor y lejos de casa, el regreso se habría tornado más difícil. En ese momento en el que decidí simplemente tenderme en el parque a leer comprendí que cuando el cuerpo no da más, está bien no darle más, está bien darse un descanso, tal vez ese no era el día, la Arequipa no se va a mover (y espero que el Ciclodía tampoco). Muchas veces pensamos que si no logramos hacer algo somos débiles, solemos ser muy autocríticos con nosotros mismos (al menos yo lo soy), pero no… Ese pensamiento es de la mente inquisidora, que a veces nos juega en contra. Dicen que el cuerpo es sabio, hay que saber escucharlo porque él sabe lo que necesitamos, sin ánimos de querer entrar en creencias ni especulaciones, pienso que a veces tienen razón. En ese momento, mi cuerpo pidió no más y le di el descanso que necesitaba. Mi recompensa fue un momento de relajo con los sonidos de la naturaleza y en compañía de un buen libro, me sentí renovada y pude volver a casa. Mi segunda recompensa fue haberme visto con un amigo a quien estimo mucho y quien me escribió para ir a tomar unas fotos.

Si me hubiese ido a pedalear toda la Arequipa, quizás ya no habría tenido fuerzas para hacer lo demás que hice ese día y que por cierto… resultó un buen día. 🙂

 

No nos obstinemos, no reneguemos con nosotros por no poder hacer algo en ese momento, quizás surja un plan mejor. Ya habrá otros días y tu bici estará ahí esperándote. 🙂

Ahora dime tú qué opinas, ¿te ha pasado alguna vez? ¿Qué has hecho en ese momento?

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