¿Cómo empecé a movilizarme en bicicleta?

Aprendí a manejar bicicleta desde muy pequeña, en ese entonces la usaba como medio de recreación, salía por mi barrio a pasear.

La segunda experiencia que recuerdo es ir en bicicleta al colegio, recuerdo que estaba en cuarto de secundaria y al colegio donde iba estaba permitido ir en bici, hasta tenían un estacionamiento exclusivo para ello; ya que no había un bus que me llevara directo o me dejara cerca, empecé a usar la bici para movilizarme de casa al colegio y viceversa.

Salida del colegio volví a usar la bici para pasear, era cosa del verano, salía con los amigos a aventurarnos por las calles del distrito.

Mucho tiempo después, cuando ya somos algo más conscientes de lo que pasa a nuestro alrededor, veía personas en terno y en bicicleta, en la universidad veía compañeros que iban en bicicleta y empecé a darme cuenta de la cantidad de gente que se movilizaba en bicicleta, no como recreación, si no que la usaban como su transporte. Y así, empecé a conocer gente, empecé a leer sobre este nuevo movimiento que se iba creando en la ciudad y conocí: el ciclismo urbano.

Con muchos miedo y muchas dudas, como suele pasar, me preguntaba si era posible que yo también pudiese movilizarme en bicicleta, en ese momento no lo veía necesario, hasta que un día me vi a mí misma llegando cansada a la oficina, de mal humor por la cantidad de gente, renegando del tráfico… Así como cuando tienes una de esas experiencias en que dices “basta”, y sí, sentí que había tenido suficiente, y no quería seguir renegando a primera hora de la mañana, tal vez suene exagerado, pero hacía seis meses atrás que me di cuenta que llevaba una vida monótona y algo tenía que cambiar. Fue entonces que me dejé convencer por tantas cosas que leí y tantas personas que vi, aunque tenía una bici en el garaje de mi casa, decidí comprar una nueva. La bici que tenía ya no me gustaba tanto, además que necesitaba un buen mantenimiento; entonces me puse a averiguar bicicletas y encontré una a muy buen precio en una tienda online. Compra de la que luego me arrepentí, no fue una buena compra, aprendí que para comprar una bicicleta hay que probarla, montarse en ella y ver qué tal nos va, pero en fin… terminé gastando un poco más de lo que tenía estimado, pero finalmente me lancé a las calles en dos ruedas.

El primer día fue fatal, sí, hacer una ruta medianamente larga después de haber sido una persona perezosa por mucho tiempo y encima con una ruta en subida, no fue buena idea; pero yo estaba convencida, quería empezar a movilizarme en bicicleta. A pesar de que el primer día fue fatal, algo cambió en mí: llegué feliz. Eso sí… llegué sudada y llegué casi sin piernas, pero en serio feliz. Avanzar cuando todos estaban detenidos, poder elegir mi ruta, pasar por los parques me trajo un estado de placer que sólo se experimenta cuando haces algo que te gusta. No lo sabía, pero era una ciclista dormida o ciega… Al día siguiente hice lo mismo, y lo mismo al siguiente y al siguiente hasta que se convirtió en un hábito y de la bici no me bajé más.

Mi bolsillo también me lo agradeció, ahorraba dinero, ahorraba tiempo y ganaba salud, no sólo física, también emocional. Llegaba al trabajo mucho más feliz y con ganas de enfrentarme al día, llegaba siempre en 45 minutos a un paso moderado, el mismo tramo que en bus demoraba una hora y quince minutos. Había descubierto algo que me acompañaría por el resto de los años.

Han pasado ya casi cuatro años desde ese descubrimiento, recuerdo que en el fin de año del 2013 me hice la promesa de que cada año haría algo distinto, sentía que mi vida hasta ese momento había estado lleno de monotonía, además que emocionalmente estaba pasando por algo y necesitaba un cambio, necesitaba una inyección de cosas buenas, y la bicicleta vino para salvarme. El 2014 fue el año en que decidí que mi principal medio de transporte sería la bicicleta y hasta hoy sigue siendo así.

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2 respuestas a “¿Cómo empecé a movilizarme en bicicleta?”

  1. Muchas gracias. 🙂

  2. Felicidades.

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