CICLISTAS Y AUTOMOVILISTAS

Hace unas semanas se flexibilizó el uso del auto particular en medio del estado de emergencia en Lima. En los tres primeros días, se registraron tres muertes de ciclistas (1 por día), lo cual desató una ola de desilusión hacia la comunidad y abrió el debate una vez más sobre el papel del auto en la movilidad dentro de la ciudad.

 

A quién no le ha pasado… Va en bici por la pista y un auto pasa muy cerca de uno, como desafiando, como marcando territorio, casi pareciera que lo hicieran a propósito.

Alguien me dijo una vez, que para hacer caer a un ciclista no necesariamente hay que chocarlo, basta con un simple roce y es verdad.

 

Es una pena que parezca casi una guerra entre ciclistas y automovilistas. Es una pena que pareciera que los automovilistas odiaran a los que vamos en bicicleta, ¿será porque les impide el libre tránsito a velocidad meteoro? Pareciera que sí.

 

Soluciones

Las soluciones parece que son obvias, pero mientras no vengan de la mano de una cuestión política, no se tomarán en serio. Entre ellas mencionaré las que ya han funcionado en otras ciudades donde el ciclismo urbano es naturalizado.

  1. Reducción de velocidad en la urbe.

Numerosos estudios y análisis han indicado que reducir la velocidad a 30 km/h en zonas urbanas disminuyen considerablemente los accidentes de tránsito. A esa velocidad es más factible que el conductor pueda reaccionar en caso alguien se cruce intempestivamente o se manifieste algún desperfecto.

 

  1. Promover el movimiento ciclista.

Ya es sabido que existen ciclistas en las calles, y en estos días de pandemia, se ven muchos más en las calles. Pero es necesario, no sólo el papel sensibilizador, sino promotor de la cultura ciclista. Y eso tiene que venir desde las políticas públicas, que se haga un trabajo de promoción de la bicicleta, que los conductores sepan que somos parte de las vías.

 

  1. Reglamento claro.

Hasta ahora se ha intentado que la bicicleta sea parte del reglamento de tránsito, sin éxito fehaciente; esto debido a que las reglas son muy debatibles, pareciera que las reglas son hechas por gente que no maneja bicicleta ni por asomo. Si bien, la bicicleta ya tiene un apartado en las leyes, ésta sigue sin ser tomada en cuenta.

 

  1. Desincentivar la cultura automovilista.

Siempre las grandes urbes han destinado recursos y obras en promover el auto. Las pistas son hechas para ellos. Las obras de la ciudad son hechas para ellos. Los comerciales en televisión venden una idea de que manejar auto es lo máximo, te venden una sensación de (falsa) libertad. Pero toda esa promoción se toma como válida y es asumida como que eres el rey de la pista.

 

Estos son 4 puntos que considero esenciales para que esta “guerra” absurda termine. Después de todo, la ciudad es de todos y para todos.

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