Ciclista: héroe y villano

No es novedad que el ciclista puede ser amado y odiado por igual.

En el post de hoy quiero contarte, a través de mi experiencia, cómo el ciclista es visto bajo esta dicotomía.

 

El amor al ciclista

Salgo en bicicleta rumbo al trabajo de turno, como de costumbre. En el camino un señor parado en la acera me mira fijamente y me dice “muy bien, yendo por la pista, bravo”.

Al llegar al destino, algunas personas me dicen “qué bien que manejes bicicleta todos los días”.

Y así… el ciclista obtiene sus comentarios de halago y admiración.

 

El odio al ciclista

Por otro lado, en la vuelta a casa, luego de un tramo por pista, me dirijo a la entrada de la ciclovía que quizás está mal hecha, es muy estrecha y sin embargo está dividida en dos carriles (de ida y venida). El regreso es problemático porque va contra el tráfico… Con mucho cuidado voy entrando para finalmente quedar a salvo en la ciclovía, en ese momento a un chofer se le ocurre casi pisar la ciclovía para entrar a la izquierda y yo al quedar casi frente a él, me grita “qué imbécil eres”.

 

Sí, es una realidad… Y así es como el ciclista pasa de ser héroe a villano en un solo día.

¿A quién no le ha pasado? Lo negativo de esto es que son más frecuentes los comentarios de odio. Y, bueno, eso es lo usual… está en todo, preferimos regañar a un niño por hacer algo mal que felicitarlo cuando hace algo bien, preferimos castigar al conductor cuando comete una infracción que reforzarlo cuando cumple las normas, preferimos criticar algo con lo que no estamos de acuerdo, en lugar de aliarnos con aquello que sí va con nuestros valores y un largo etcétera. Lo negativo está más presente, eso no quiere decir que tengamos que ser positivos todo el tiempo (y menos el positivismo hipócrita que vivimos en estas épocas).

Por lo menos, si vas a criticar algo o vas a lanzar un comentario de odio o desaprobación hacia algo o alguien, asegúrate de hacerlo correctamente.

Volvamos al caso de este chofer que se atrevió a llamarme imbécil por –supongo- ir en contra. Estoy segura que el señor ni siquiera se dio cuenta de que había una ciclovía (que incluso invadió) en su caminio. Si acaso la notó, estoy segura que no se dio cuenta que es de doble sentido y que yo estaba en mi derecho de entrar “en contra” (lo cual ni siquiera fue pues yo estaba caminando con la bicicleta por la vía peatonal, que lamentablemente tiene un pequeño tramo donde sí se encuentra cara a cara con los autos que giran a la izquierda). En ese caso, el señor simplemente lanzó un comentario negativo sin conocimiento de causa. Y eso es peor.

 

¿Cómo actuar en estos casos de odio?

Depende de cada quien. Yo tiendo a quedarme callada, pues no veo el sentido de entrar en una discusión en la calle, con alguien con dos dedos de frente y que sólo lanza su improperio y se va acelerando en su auto. Pero hay quienes sí lo hacen e incluso puedo decir que tienen actos heroicos, he visto ciclistas pararse frente a un auto y hacerlo retroceder porque invade la ciclovía o el cruce peatonal, he visto ciclistas “corretear” a un auto sólo para responderle (y en este tráfico es más fácil alcanzarlos).

 

Esta es nuestra realidad. Podemos pasar de ser héroes a villanos, de amados a odiados, de aliados a estorbo en un solo día… Hay que estar preparados y tener la suficiente fortaleza de seguir pedaleando a pesar de todo comentario que quiera hacerte sentir menos. Una linda metáfora de la vida… Aunque haya muchos aspectos y gente en contra, tú sigue el camino que has elegido. 😉

Ahora te toca a ti, cuéntame tu historia de amor/odio ciclista. 🙂

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