Ciclismo urbano: un ejercicio político

En anteriores post he escrito sobre los beneficios de ser ciclista y sobre lo que significa y lo que se siente manejar bici por la ciudad. Puedes leer sobre eso aquí y aquí.

Hace poco un amigo me preguntó qué siento cuando voy en bici.

Mi respuesta fue precisa y contundente: felicidad (de ahí también el slogan del blog). Él me dijo que fuera más específica, pero qué más específico que la felicidad, ¿no? La felicidad después de todo es subjetiva, lo que me hace feliz a mí no necesariamente te va a hacer feliz a ti. Y mi concepto de felicidad probablemente difiera con tu concepto de felicidad. Es así.

Pese a ello, traté de desglosar lo que significa la felicidad que siento al ir en bicicleta: “La bici es meditación, es paz, es bienestar, es la satisfacción de llegar a un lugar, es saber que soy el motor para llegar a una meta. Elegí la bici porque me parece una bonita metáfora de la vida, de cómo se puede mantener el equilibrio, cómo usas tu propia fuerza, de cómo te dejas llevar, de cómo se sufre cuando vas contra el viento o cuesta arriba; la bici es una extensión de mí, es un ejercicio político y un acto de rebeldía”.

Es por eso que hoy quiero hablarte de la otra cara del ciclismo urbano. El ciclista urbano es un rebelde (sobretodo en ciudades como la nuestra donde el ciclismo urbano está en proceso de crecimiento).

 

Vamos contra la burbuja del campo automotor

¿Te has dado cuenta que cada vez hay más facilidades para comprar un auto? (ojo, no digo que no compres un auto, pero sí pienso que lo estamos usando mal). Te venden la idea de que comprar un auto es sinónimo de libertad y poder, pero cuando sales a la calle quedas atorado en la vía porque así como tu hay muchos otros más (¿qué pasó con ese comercial donde se ve al auto yendo a toda velocidad por hermosas pistas y paisajes de vegetación?).

 

Vamos contra el sistema de transporte público

Si algo caracteriza al ciclista urbano es que le interesa mucho la calidad de vida y eso trasladándolo a la ciudad empieza con la movilidad sostenible. Bueno, no es que vamos en contra del sistema (aunque deberíamos por las cosas como se están dando en nuestra ciudad), pero sí nos preocupamos por ser partícipes de alguna manera. Justamente uno de los motivos por el cual las personas prefieren usar su auto para ir a todos lados es porque tenemos un transporte público deficiente y vemos muy poca voluntad política por arreglarlo. Lo vemos a diario: ampliaciones de pistas sin tomar en cuenta el diseño urbano, construcción de by passes sin una investigación previa, poca flota de buses pese a la demanda, transporte público desarticulado y aún mucha mafia de las empresas que prestan el servicio.

 

Son los dos puntos más importantes. Además de eso… Hoy en día no hay mejor rebeldía que la de ser feliz. 🙂

¿No han notado que hay cada vez más gente amargada, triste, descontenta con su vida? Eso puede ser por muchos motivos, pero está claro que la poca calidad de vida urbana que disponemos es parte del problema.

 

Cuéntame qué opinas de esto en los comentarios. ¿Eres un rebelde también? 😉

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